Cerramos Dements 2025

4 de febrero de 2026

No es motivo de este artículo escribir la crónica de la Skymasters 2025;  ya no es el momento. Además, ya se hicieron unas cuantas por medios de comunicación especializados, mucho mejores que la que podamos hacer nosotros.

Publicar este artículo en febrero de 2026, prácticamente tres meses después de la carrera, puede parecer una incongruencia, pero es la realidad. Cerrar una edición de Dements, igual que muchas pruebas deportivas, no es tan simple como recoger cintas y guardar arcos de meta. Detrás hay mucho más.

Evidentemente, la mayor parte de asuntos relacionados con la carrera se cierran en pocos días, pero unos cuantos, sobre todo los económicos, tardan mucho más de lo deseable en quedar finiquitados.

Dements viene a ser una especie de movimiento colectivo. Voluntarios y voluntarias, muchos de los cuales no tienen nada que ver con las carreras ni con las montañas, pero que aman su territorio, hacen crecer la prueba hasta convertirla, en solo ocho ediciones, en toda una final de la Copa del Mundo de Skyrunning. Un reto mayúsculo para gente que no vive de organizar eventos, pero que demuestra que la pasión puede más que cualquier estructura profesional.

A lo que vamos: domingo 9 de noviembre, sobre las 14:00 h, llega el último corredor de la Mitja d’Aín, entrega de trofeos, recogida de meta, comida del voluntariado del domingo… Seguimos recogiendo y, sobre las 20:00 h, estamos los pocos que nos hemos quedado hasta el final, en la nave multiusos de Eslida, comiendo sobras de la cena del sábado y tomando las últimas cervezas del fin de semana. Reventados, pero muy satisfechos del trabajo hecho y de cómo fue la Skymasters 2025, segunda final consecutiva de la Copa del Mundo de Skyrunning, la final de las Merrell Skyrunner® World Series. Casi nada para un grupo de gente que no cobra, que desde el primero hasta el último hacen un trabajo absolutamente voluntario, en dos pueblos: uno de 800 habitantes y otro de 150, con un equipo 100% voluntario.

Al día siguiente, lunes, cada uno vuelve a su lugar de trabajo, haciendo equilibrios a lo largo de toda la semana para seguir recogiendo todo y devolviéndolo a su sitio y en el estado inicial: vehículos, espacios municipales, cierre de partes médicos, pagos a proveedores (hasta donde se puede)… y así alargando prácticamente tres semanas hasta que casi todo vuelve a estar en su sitio, como si aquí no hubiera pasado nada. Un trabajo invisible, pero imprescindible.

Lo que no se ve, la cara B

Dements no es una empresa. Aquí no hay nóminas, dietas ni dividendos por beneficios. No hay un fondo económico que funcione com colchón, somos quienes asumimos la responsabilidad de liderar el proyecto quienes cargamos con esta responsabilidad. Sí, hay inscripciones, colaboradores y patrocinadores, pero casi la mitad del presupuesto depende de las administraciones públicas. Y aquí es donde empiezan las dificultades: el dinero no llega con inmediatez, y eso obliga a buscar financiación privada. ¿El resultado? Créditos avalados con patrimonio personal de los responsables al frente del Club de Muntanya Dements, asociación deportiva SIN ÁNIMO DE LUCRO. Una situación que hace que, en momentos puntuales, organizar Dements pueda hacerte odiar gran parte de su significado, y sea un acto de fe.

Uno de los aspectos muy importantes cuando decides montar un sarao como el nuestro, una final mundial, es el pago de los cánones de pertenecer a un circuito, el pago de gastos de desplazamiento, premios económicos, añadidos a los gastos habituales de carrera como pago de servicios contratados, alojamientos, proveedores y mil gastos más, que deben pagarse una vez finalizada la carrera.

Vas pagando hasta donde te llegan las perrillas, pero llega un momento que los ingresos percibidos no cubren gastos, por los motivos indicados y para mas inri, con el fin de cuadrar el balance y asegurar el cobro de la previsión presupuestaria deben de estar los pagos de los gastos antes de finalizar el año natural. Entendemos que es una parte de este juego (con una única solución, no jugar) y que con el fin de cumplir con nuestro presupuesto y cumplir con nuestros compromisos administrativos y fiscales, si queremos continuar, hay que buscar fórmulas de financiación tan simples como las que hacemos cualquier persona que quiere comprar y no tiene dinero: un crédito, así de simple. ¿Y cómo lo avalas? Pues no hace falta pensarlo mucho: con tu patrimonio personal y asumir el riesgo (excesivo, ya que no hay ningún interés lucrativo en Dements). Así está la cosa.

Cumplir, hemos cumplido, y todo lo que teníamos que pagar antes de que acabara el año natural, se ha pagado, y lo que se tenia que pagar después, también.

¿Y por qué esta edición “finaliza” hoy? Pues porque hoy, por fin, nos han comunicado el resultado de los controles antidopaje y podemos proceder al pago de los premios económicos de la carrera, aunque una cantidad bastante importante todavía la tenemos pendiente de cobro, pero el juego es así y tenemos que aceptarlo: seguiremos pagando intereses hasta que podamos cancelar la línea de crédito.

Por cierto, la edición actual, 2026, sí que empezó tan pronto terminó la 2025, y sin cerrar Dements 2025 ya llevamos mucho trabajo hecho, y el que queda.

Evidentemente, nadie nos obliga a seguir ni tampoco a organizar el evento. Somos conscientes de las dificultades, de los plazos de pago, de todas las complicaciones que vamos a tener, añadidas a las de dudosos personajes que, detrás de una supuesta intención de protección del territorio, lo único que pretenden es enriquecerse económicamente boicoteando eventos sin ánimo de lucro. Lo asumimos, sabemos de la complejidad, pero no es nada agradable.

Dements es mucho más que una carrera. Es la prueba de que la pasión compartida puede convertir dos pueblos pequeños en epicentro mundial del deporte de montaña. Es un motor cultural, porque moviliza comunidades, refuerza identidades locales y proyecta el territorio a escala internacional. Y es también un motor deportivo, porque trae a nuestras montañas a los mejores corredores y corredoras del mundo.

Vamos cerrando esta exposición de hechos de la realidad de una organización como la nuestra, y por supuesto la de tantos y tantos eventos deportivos organizados por clubes. Sin un apoyo institucional ágil y comprometido, proyectos como Dements vivirían en el equilibrio constante entre el éxito deportivo y la precariedad económica. De hecho, posiblemente ni existirían; serían insostenibles. Sería necesario un precio de inscripción al menos tres o cuatro veces el actual. Tenemos muy claro que hay que hacer un gran agradecimiento a las administraciones públicas que apuestan por una inversión de los recursos públicos en pruebas deportivas en entornos rurales para intentar consolidar su futuro y buscar vías para favorecer, no el crecimiento, pero al menos su mantenimiento como pueblos.

Pero la realidad también es contundente: Dements ha demostrado que la colaboración y la pasión pueden más que cualquier obstáculo. Y eso, al fin y al cabo, es lo que la convierte —sin olvidar nunca que somos una carrera de pueblo— en mucho más que una prueba deportiva.

Ser por tercer año consecutivo la Skymasters es, para nosotros, un sueño hecho realidad, una enorme responsabilidad, pero no solo con la élite mundial del skyrunning. Lo es con cada corredor y corredora que se inscribe, se llame como se llame y venga de donde venga. Ese fue el motivo de iniciar Dements allá por 2014, y, sea lo que sea en el futuro, estamos seguros de que organizaremos Dements con el mismo entusiasmo, ganas y nerviosismo antes de dar la salida ese sábado de noviembre a las 7:30 h de la mañana.

Salut, muntanya… i Dements!!!!